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Armamento de caballería  

La caballería denominada “de línea” luchaba como cualquier caballería pesada de su época, pese a no tener las mismas características de talla y peso de sus contrapartes europeos (los jinetes y las monturas eran de menor tamaño). Formaban en una o dos líneas frente al enemigo, con la descriptiva orden de “Bota con bota".


Este tipo de combate mediatiza su armamento, formado por armas blancas, fundamentales, y de fuego, auxiliares.
Las CARABINAS son armas de fuego largas, es decir, que requerían ambas manos, de cañón algo más corto que el de los fusiles de infantería. Este arma se reservaba para el servicio a pie.
Las PISTOLAS de arzón son armas cortas, es decir, de una sola mano. Solían ser algo mayores en tamaño y calibre a las usadas en otras circunstancias, por lo que el jinete no las llevaba consigo, sino en unas pistoleras al uso en al silla o arzón. Eran usadas a muy corta distancia.


Ambos tipos de armas tenían un sistema de fuego “de chispa”. Éste consiste en un sistema de muelles y resortes que, por similitud con los relojes y las cerraduras, se denomina “llave”. Al ser apretado el gatillo, una piedra de pedernal tallada es llevada por el “pie de gato” hacia una pieza móvil de acero, llamada “rastrillo”, la cual, por el impacto, abre un pequeño depósito, o “cazoleta”, que contiene una pequeña cantidad de pólvora. Las chispas que se producen por el raspado del pedernal contra el acero, caen sobre la pólvora de la cazoleta y la inflama. La cazoleta se conecta por un agujero, el “oído”, con la recámara, donde esperan una cantidad mayor de pólvora y la bala. El fuego producido en la cazoleta se transmite a la recámara por el oído y prende la carga allí alojada, impulsando la bala.
La carga había de hacerse en períodos tranquilos de una batalla, por su dificultad.


La caballería española usaba varios tipos de carabinas, los principales, los modelos denominados de 1753 y de 1801, y otros, en menor cantidad, como los denominados de 1789 o de Guardias de Corps, o los modelos que en la artillería a caballo se denominan “mosquetón”. Existen, también, modelos de tamaño intermedio entre las carabinas y las pistolas llamados “tercerolas”.


Las ESPADAS deben de ser rectas y largas, para herir de punta. Las espadas españolas de caballería son muy flexibles y de un tamaño de hoja de unos 90 cm. de longitud y una anchura de base entre 4 y 3,5 cm. La empuñaduras, en armas españolas, tiene guardamanos de formas muy cerradas, llamado “cazoleta” o “de farol”.
Las espadas normativas para la caballería de línea española son los modelos 1799 y 1728. No obstante, la ocupación de las fábricas de armamento y, seguramente, el anticuado diseño (pesaban muy poco para cruzarse con las demás europeas), obligaron a los españoles armarse con un variado armamento extranjero, más eficaz y accesible, generalmente de origen francés (capturado) o inglés.

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